ROBERTO PRUDENCIO ROMECÍN


 

Nací en La Paz, un 18 de febrero de 1908, en el seno de una familia que llevaba el peso de la historia en sus hombros. Mi padre, el general Fermín Prudencio, marcó con su figura mi sentido del deber y del compromiso con Bolivia. Desde muy joven, me debatí entre los libros y las trincheras: empecé mis estudios para ser profesor, pero me inscribí voluntariamente para ir a la Guerra del Chaco. Allí entendí que el alma de un país no se defiende solo con las armas, sino también con las ideas.

Mi vida siempre estuvo marcada por el deseo de comprender y transformar. A los 27 años, la Universidad de Berlín me entregó la Medalla Goethe, y Francia me honró con las Palmas Académicas. Pero mi mayor orgullo fue fundar la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Mayor de San Andrés, un hogar para el pensamiento crítico y libre. Allí fui catedrático, decano, y compañero de generación de muchos jóvenes que soñaban, como yo, con un país más justo y lúcido.

Dirigí la revista Kollasuyo , una de mis más queridas obras. Durante más de tres décadas, esta publicación fue el refugio de las ideas más intensas, desafiantes y necesarias del siglo XX boliviano. Fueron 88 números que tejieron una red de pensamiento y reflexión, a pesar de los vendavales políticos, las censuras y las traiciones. A veces, hasta los que están más cerca pueden acribillarte, cuando las ideas se vuelven demasiado incómodas.

Fui ministro de Cultura en tiempos turbulentos, representante ante la UNESCO, y exiliado en Chile cuando el pensamiento crítico incomodó a los poderosos. Allí también encontré nuevas aulas, nuevos oyentes, nuevas trincheras para enseñar y aprender. A mi regreso, volví a mi amada UMSA, donde recibí, poco antes de partir, el mayor de los reconocimientos: ser nombrado Doctor Honoris Causa.

Nunca publiqué un libro en vida. Tal vez porque preferí la inmediatez del ensayo, la urgencia del artículo, el diálogo con el presente. Pero tras mi muerte, mis palabras encontraron forma en los libros que dejé sembrados en vida: Bolívar y la fundación de Bolivia , y las antologías de mis ensayos históricos, literarios y filosóficos.

Mi historia fue la de un hombre que quiso pensar Bolivia con profundidad y amor. ¿Y vos, cómo la pensás?

Romiari reta/ Parlasiñani/ Parlakuy

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